Objetivo

Según Rolando Toro, su creador:

“La biodanza propone integrar y desarrollar potenciales humanos a través de la danza, la música y situaciones de encuentro en grupo”

La Biodanza actúa en la prevención y curación en muchas áreas, tales como la educación (niños, adolescentes y adultos), la rehabilitación, la clínica (psiquiátrica y psicosomática), la familia, las empresas, las instituciones, las comunidades, etc.

Los ejercicios se organizan a partir de un modelo teórico basado en las Ciencias de la Vida: Biología, Antropología, Psicología y Sociología. Su práctica permite la expresión de las inmensas capacidades emocionales e intelectuales a través de la unidad y la coherencia entre las distintas funciones orgánicas y psíquicas, es decir, la integración entre el pensamiento, la emoción y el instinto.

Este proceso de cambio implica al cuerpo en sus diversos niveles: neurológico, endocrino, inmunológico y emocional, teniendo en cuenta cada ser humano como una expresión única y genuina de la vida.

La Biodanza se realiza en grupo, que es esencial en el proceso de cambio, ya que establece nuevas formas de comunicación y vinculación.

La emoción y la vivencia son el principio regulador de las funciones neurovegetativas, activándolas o moderando su actividad. La integración de los sistemas es sinónimo de salud y bienestar.

La música es el instrumento de mediación entre la emoción y el movimiento corporal. Es un lenguaje universal, accesible a los niños y adultos de cualquier edad y región. Su influencia va directamente a la emoción sin pasar por el filtro del pensamiento analítico. La música anima la danza expresiva de comunicación, y la viencia afectiva en sí.

En Biodanza denominamos danza al movimiento pleno de sentido y sentimiento. Por eso una de las formas más sencilla de definir la Biondanza es como “la danza de la vida”.

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