Pilar Peña

Desarrollo en la madurez

En Biodanza el sentido de renovación existencial implica transformaciones que ocurren tanto a nivel biológico, cuando observamos la mejora en la calidad de la salud, como en el plano mental, al percibir que las personas se descubren más integradas consigo mismas, más armonizadas y felices, y en el plano social, las personas buscan una mejor integración con los otros y con todo el ambiente que los rodea.


des. madurez 1


La Biodanza despierta sentimientos adormecidos en el anciano y su vida se vuelve más rica de 
emoción, permite que se vea a sí mismo como un ser único e integrado.



Al relacionarse consigo mismo y con los otros desde una nueva perspectiva, el anciano toma nuevas 
decisiones más apropiadas y adquiere posicionamientos más vitales. Es un buen medio para despertar los potenciales que Rolando Toro, su creador, llamó "potenciales tardíos" que solo se manifiestar y se despiertan el la tercera edad.

A través de la creatividad, abandonan patrones y actividades rutinarias y repetitivas, aumenta la confianza en si mismo y los intereses artísticos y creativos. Ayudándole a transformar, a innovar, a cambiarse a sí mismo y seguir influyendo en el mundo. Todo ello hace que su vida adquiera un valor renovado.

Los progresos físicos en un grupo de ancianos pueden parecer mínimos o demorados, pero ya es una victoria sacarlos de casa y mostrarles cuan gratificante es descubrir lo bueno que es estar con los otros, sintiendo que forman parte de la comunidad, pudiendo expresarse, probando tocar y ser tocado, aunque al principio solo sea un toque con la punta de los dedos. El cuerpo del otro siempre les parece un campo minado, y al final pueden usar su piel, ya no como un órgano de defensa o separación, sino como elemento de unión entre las personas. Pueden abrir los ojos y descubrir en la mirada del otro que es posible el encuentro humano. Pueden iniciar la caminata por la vida, sin importar la edad; al comienzo con pasos vacilantes, pero descubriendo que pueden caminar con determinación e ir a buscar su proyecto existencial.

En la práctica, los ancianos que están en instituciones y que practican Biodanza de forma regular, viven el día de la Biodanza como algo especial, no solo durante la clase, sino que ya desde la mañana se despiertan con más ganas, se arreglan y se preparan para el encuentro con los otros. Algunos descubren que todavía es tiempo de soñar con el amor, de puede dirigir la propia vida, liberándose de la superprotección y de los cuidados con que son tratados los viejos.


Hay un aumento del ímpetu vital y de las ganas y alegría de vivir. Disminuye la inseguridad, que se 
revela cuando los ancianos comienzan a expresarse mejor, y a participar más en eventos sociales.



Respecto a la salud, aumenta lades.madurez2capacidad física de hacer cosas,
disminuyen las quejas y surge el sentimiento de ser todavía "fuerte". Así, al comenzar en un grupo de Biodanza, muchos ancianos tienen quejas, principalmente de enfermedades. Pero gradualmente, su discurso va cambiando, a medida que son estimulados sus potenciales.

La Biodanza puede ayudarles a enfrentar las barreras impuestas a los ancianos, expresadas por el preconcepto, el aislamiento social y la falta de respeto a sus derechos, casi siempre camuflados por la superprotección, o el abandono a la soledad, que se inician en el ambiente doméstico.

La renovación existencial surge cuando los ancianos se descubren cambiados física y mentalmente. Se abren las perspectivas para una vida mejor, con más calidad, la búsqueda de novedades en el día a día, lo que sólo es posible gracias al desarrollo del potencial creativo, que impulsa a las personas a recrear su existencia.

La experiencia demuestra que es posible retardar el proceso de envejecer en muchos aspectos con un trabajo grupal, ya que estimula la conciencia de tener un cuerpo y de aceptarlo con los cambios que inevitablemente llegan con los años.

La Biodanza mantiene al individuo motivado y participativo, evitando el aislamiento social y promoviendo la alegría de vivir y el fortalecimiento de su identidad, muy necesaria para enfrentar las dificultades que surgen con los años.

Mejora su imagen corporal modificada por el envejecimiento, expresan más sus emociones y abierta a buscar el placer de vivir, en una convivencia armoniosa consigo mismo y con los otros.