Pilar Peña

Acción social y Biodanza clínica

El origen de la Biodanza fue social y clínico, ya que Rolando Toro la creó para humanizar la vida en hospitales y centros psiquiátricos, a través de la música, el contacto y la caricia como vías de potenciación de la salud.

 

A lo largo de toda su vida, su mayor inquietud y preocupación era extender este sistema como medio de humanizar la enfermedad y lograr una transformación social que aboliera la desigualdad, la violencia y la guerra, basada en respetar y honrar la vida.

 

El factor curativo fundamental de Biodanza es su capacidad de estimular la autorregulación orgánica y despertar los mecanismos naturales de autocuración.

 

 

Enfermedades psicosomáticas

 

Se sabe que más del 80% de las enfermedades humanas son generadas por el estilo de vida, y fueron denominadas por Arthur Jores “enfermedades de civilización”.

 

La mayoría de ellas, por tanto, entran dentro de lo que denominamos enfermedades psicosomáticas, provocadas por carencia de afecto, dependencia, hostilidad reprimida, conductas competitivas, falta de autoestima, tendencias inconscientes a la autodestrucción, sentimientos de culpa, frustración sexual, etc. Asma, hipertensión arterial, artritis y disturbios autoinmunes se originan en conflictos emocionales y en dificultades de expresión emocional.


La Biodanza permite adquirir una nueva percepción de sí mismo (identidad), una progresiva liberación de 
las pulsaciones que están bloqueadas y una modificación del estilo de vida tóxico.

 

La expansión de la identidad genera salud, alegría de vivir y nuevas formas de comunicación afectiva.

 

Deficiencia visual

 

La Biodanza constituye un recurso de rehabilitación psicosomática y emocional de niños deficientes visuales, ciegos e hipoacústicos. Los ejercicios acompañados con música, contribuyen a mejorar la comunicación entre estos niños que están privados de los sentidos de la vista y el oído.

 

Las danzas euforizantes, rondas y juegos de Biodanza, facilitan la integración psicomotora a nivel neurológico y elevan el estado emocional de los niños que, frecuentemente, presentan procesos depresivos graves.

 

El contacto interhumano les permite una forma de relacionamiento afectivo y abre nuevos canales de conexión con el mundo. La rehabilitación mediante Biodanza no sólo eleva los rendimientos en el campo perceptivo y motor, sino que ayuda en otro aspecto más sutil, que es la alegría de vivir.

 

Deficiencia auditiva

 

La mayoría de los niños sordos son sordo-mudos, como consecuencia de las dificultades para aprender el lenguaje. La metodología para niños sordo-mudos incluye ritmos proyectados sobre el piso y que son transmitidos en forma de ondas sonoras en las plantas de los pies. También se hace escuchar la música a través de las manos y del pecho.


Los efectos de Biodanza son que se despierta la afectividad, se armoniza la gestualidad y se perfeccionan el vínculo con el mundo que los rodea, integrando la percepción visual, la motricidad y la afectividad.

 

Deficiencia mental

 

La Biodanza es muy apropiada para los niños con deficiencia mental, síndrome de Down, autismo, epilepsia o psicosis.

 

Los progresos observados son los siguientes:

  • Nuevas formas de comunicación
  • Elevación de la capacidad motora
  • Aumento del juicio crítico
  • Elevación de la seguridad en sí mismo y de la autoestima
  • Aprendizaje de hábitos de orden

 

Es necesaria la participación de los padres de estos niños cada dos meses, además de la integración con niños sanos. Esta especialidad está íntimamente ligada a la metodología de educación biocéntrica.

 

En un mundo en que se sobrevalora el intelecto y las funciones cognitivas, ser deficiente mental representa un estigma. El medio ambiente les segrega y muchas veces la familia se avergüenza. En muchos pueblos indígenas, la persona con déficit mental es un miembro más de la comunidad, dentro de la cual se denvuelve sus capacidades y socializa, perfectamente, su conducta.

 

Los padres y familiares de niños con déficit mental deben tener las siguientes informaciones:

  • El niño no está sufriendo por su deficiencia
  • Estos niños pueden ser muy afectivos y su condición debería considerarse como un ‘modo de ser’, más que como una enfermedad
  • Cuando los padres y familiares tratan al niño como si fuera normal, estimulan el proceso de socialización que es el objetivo básico de la educación en estos casos
  • Si el proceso de socialización se realiza con amor y cuidado, y el déficit mental no es muy acentuado, el niño llegará a la edad adulta con la capacidad de establecer relaciones humanas sencillas y naturales, efectuar trabajos simples, cuidar de su aseo personal y de su buena presencia. Esto le permite, con frecuencia, desarrollar una vida, a veces, más feliz que la demuchas personas altamente inteligentes

 

Trastornos de origen psicológico

 

La Biodanza clínica ha sido aplicada con éxito en diversos trastornos somáticos de origen psicológico, como anorexia, bulimia, obesidad, diabetes, estrés, alteraciones de la sexualidad (anorgasmia, frigidez, impotencia), farmacodependencia y, frecuentemente, esclerosis múltiple.

 

Las enfermedades como la obesidad, bulimia y anorexia están relacionadas con problemas de autoimagen y con perturbaciones graves de la estructura afectiva.

 

La Biodanza es un tratamiento indicado, pero como terapia complementaria, que debe ser acompañada de control médico.

 

Adolescentes en situación de riesgo

 

Adolescentes institucionalizados por consumo de drogas, prostitución, embarazo precoz o delincuencia, tienen en Biodanza el recurso más eficaz para reintegrarse a la sociedad, aumentar la autoestima y reorganizar su afectividad.

 

Tóxico-dependientes

 

La Biodanza trabaja con personas tóxico-dependientes estimulando la afectividad, la creatividad y la trascendencia. La persona tóxico-dependiente ha buscado la droga pues en el estado normal se siente inadecuada, deprimida, angustiada y ha perdido el sentido de la vida. Con algunas drogas descubre motivaciones para la acción, con otras entra en un síndrome motivacional del bienestar.

 

Biodanza proporciona al tóxico-dependiente alegría de vivir, confianza en sí mismo y afectividad, por lo que reemplaza lo que se busca en la droga. La mayor dificultad es que la droga proporciona un efecto inmediato, mientras que la Biodanza es un proceso que puede demorar más de seis meses.

 

Estrés

 

La Biodanza trabaja la transformación del esquema de estrés en esquema de armonía, alcanzando mayores niveles de salud y bienestar.

 

Muchas personas viven bajo una fuerte presión psicológica y ambiental que afecta su existencia. El estrés es la respuesta del organismo frente a los estímulos emocionales y orgánicos que la persona ha recibido. Los movimientos se vuelven mecánicos, la creatividad queda anulada, y el resultado es la preocupación, la angustia y la frustración.

 

El contacto y la caricia activan el sistema cardio-respiratorio, disolviendo la tensión motora de defensa y reforzando el sistema inmunitario.

 

La Biodanza tiene la finalidad de volver a encontrar el movimiento lleno de sentido, con ánimo y emoción, de integrar la percepción y la motricidad, transformando el movimiento y aumentando la integración.

 

Estimula el sistema neuro-vegetativo, la función respiratoria cardiovascular, el tono muscular, la adaptación a situaciones de estrés, el mecanismo de reposo y la recuperación biológica. Rescatando así, la salud y el placer de vivir.